Hablemos de Vivienda
La vivienda es un derecho fundamental y constituye uno de los elementos centrales en la vida cotidiana de las personas, ya que todas y todos necesitamos inevitablemente un lugar donde habitar, y se constituye como uno de los componentes clave para el bienestar social.
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Que es vivienda
“La vivienda es solo la que se habita” (Monroy 2025).
“El término de vivienda lo utilizamos todas las personas de manera cotidiana. No necesitamos de ningún tipo de instrucción para comprender su significado, solo se requiere habitar en ella. De manera coloquial nos referimos a la vivienda como sinónimo de casa, el lugar en el podemos alojarnos, como sitio del hogar, conceptos todos relacionados entre sí pero distintos. Diversos esfuerzos se han realizado para definir la vivienda. Puede entenderse como acción de habitar al tiempo que es la infraestructura que da soporte a dicha acción, es decir el lugar donde viven los seres humanos y les es posible reposar, alimentarse y gozar lúdicamente”. (Monroy, G. 2025).
“Como concepto vemos que la vivienda implica una complejidad que no solo se queda en un plano meramente teórico, sino que implica un problema práctico. La vivienda solo pude aparecer como producto de la humanidad, como artificio creado tras la exigencia humana de conseguir mejores condiciones para desarrollar su vida”. (Monroy, G. 2025).
En Tu Techo estamos convencidos de que un inmueble no es vivienda, lo constitutivo de la vivienda es el habitante actuando en relación con su entrono, en múltiples relaciones con los objetos de su espacio habitable, que para Jonh F.C. Turner se explican en tres funciones básicas: tenencia, cobijo y localización.
Entendemos la vivienda, como nos orienta Enrique Ortiz, como acto de habitar y como bien social potencialmente abundante, es decir, como resultado de la cultura, de los modos de vida de las personas y su articulación con su historia, su entorno social y natural, así como con sus relaciones afectivas; que no atienden a normas estrictas, que se produce soportando el paso del tiempo y adaptándose en su función a las necesidaes familiaras y las transformaciones del contexto.
La vivienda genera arraigos, nostalgias y regresos, constituye parte de la dignidad individual, familiar y comunitaria en sus distintas dimensiones (sociales, culturales, económicas y espirituales).
Problemas actuales de la vivienda en México
Estamos inmersos en un sistema político-socio-económico que parte del principio de individualidad, donde el poder adquisitivo de la gente y la explotación que el hombre hace de la naturaleza son el conducto para lograr la satisfacción de necesidades y alcanzar las aspiraciones de vida propia de las personas.
La vivienda es un derecho constitucional para todos los mexicanos y es desconocido por una gran parte de la población. A su vez, el rezago habitacional no está siendo resuelto, debido a que la política de vivienda impulsada por el Estado está planteada en función de la activación económica del país y no para dar respuesta a esta problemática de carácter social. Esta política que promueve el acceso a la vivienda mediante la oferta que las instituciones oficiales y empresas formales hacen, es desde una perspectiva mercantilista (venta de vivienda como productos terminados cuya oferta está regulada por el mercado) y bajo esquemas de financiamiento inaccesibles para la gran mayoría de la población (aquellos que no pueden comprobar o percibir ingresos fijos o cuyo ingreso es menor a 3 salarios mínimos).
El origen histórico del despojo de la tierra que han sufrido las comunidades indígenas y campesinas (propietarios originales), se traduce actualmente en acciones de incorporación de suelo habitable, su oferta y los mecanismos de acceso planteados en la política de ordenamiento territorial que caracteriza a los Planes Nacionales de Desarrollo.
Dichos planes son insuficientes en relación al proceso de hiperurbanización resultante de los altos índices de migración del campo a la ciudad. Esto ha generado asentamiento humanos en situación de irregularidad en la periferia de las ciudades, lo cual implica una deficiencia jurídica que impide a las autoridades la ejecución de acciones para la construcción de equipamientos e infraestructura necesaria para suministrar los servicios básicos. Por lo tanto dichos asentamientos se constituyen como sectores marginados del Estado de Derecho en los que sus pobladores subsisten bajo precarias condiciones de vida.